Descubriendo Trebon y su fantástica laguna artificial

El bellísimo pueblo de Trebon se encuentra ubicado al sur de Praga, en Bohemia del Sur, en una curiosa región plagada de lagos y canales artificiales medievales que por su valor e importancia es considerada Reserva de la Biosfera.

Aunque se sabe que el pueblo data al menos del siglo XI, su historia está muy ligada a una importante familia nobiliaria que en aquella época dominaba buena parte de la región: los Rosenberg. Allá por el siglo XIV, los Rosenberg decidieron establecer aquí una de sus residencias, dando comienzo a la época de esplendor de Trebon. Construyeron un castillo gótico y, sobre todo, las fantásticas lagunas y canales artificiales que fueron encargadas a los mejores ingenieros checos de la época y que cambiaron la historia de Trebon y de toda la región para siempre.

Más tarde, a comienzos del siglo XVII, la propia familia Rosenberg dotó a la ciudad del actual toque renacentista que podemos disfrutar hoy en día. El mayor ejemplo de este cambio fue la reconstrucción del castillo, que pasó en 1611 a ser un elegante palacio renacentista.

Aparte de todo esto, hay que saber que este es un pueblo con una gran tradición pesquera. De hecho, en la República Checa son muy apreciadas las carpas de Trebon, las cuales no suelen faltar en las cenas de Navidad y demás eventos especiales. ¡No olvidéis sentaros en alguno de los restaurantes a disfrutar de este manjar acompañado de una buena cerveza!

Datos prácticos:

Aparcar en el centro del pueblo es misión casi imposible, y más si como nosotros viajáis en un vehículo grande. Lo más recomendable es dejar el coche en uno de los parkings que se encuentran en la carretera que une el pueblo y el parque de la tumba Schwarzenberska, justo al otro lado de la laguna. Hay uno más pequeño de tierra en el lado de la laguna y otro asfaltado mucho más grande justo enfrente. Ambos son de pago pero solo en temporada alta, nosotros aparcamos gratis en abril. Desde estos parkings podréis ir caminando tranquilamente a ambos lugares por un precioso paseo que bordea todo el lago.

Dónde comer:

Nosotros recomendamos un restaurante llamado Krcma U Kellyho. Se encuentra en pleno centro, integrado en uno de los edificios laterales del castillo. La decoración interior es muy chula, rollo medieval, y la comida es rica y abundante, de tipo tradicional checo. Comimos seguramente el mejor codillo de todo el viaje. No es baratísimo pero tampoco caro ni mucho menos.

Qué ver:

Nosotros comenzamos la visita dirigiéndonos al parque que se encuentra enfrente del pueblo, al otro lado del lago Svet. El parque en sí es bonito, pero lo más interesante es el imponente monumento que alberga. Se trata de la Schwarzenberska Hrobka, una tan preciosa como curiosa capilla neogótica de 1877 donde están enterrados varios de los miembros de la familia Schwarzenberg. Como aprenderemos más adelante, esta fue una importante familia que habitó Trebon a partir del siglo XIX.

Se puede entrar a su interior por 50 coronas (2€). Abre de martes a domingo de 9 a 11:30 y de 13 a 15:30 (hasta las 16:30 en verano). Cierra de Noviembre a Marzo.

Nosotros lamentablemente perdimos la última visita del día y no pudimos verla por dentro. A pesar de todo merece la pena llegar hasta allí para verla por fuera porque es impresionante.

 

Tras pasear un ratillo por el parque tomamos el camino que lleva al pueblo bordeando el lago Svet. Este camino es una ruta circular que rodea todo el lago, son unos 12 kilómetros en total, pero ya solo haciendo el trozo desde el parque hasta el pueblo son unos 15 o 20  minutos de paseo y se pueden tomar unas fotos chulísimas.

Este lago, cuyo nombre se traduce al español como Lago Mundo, fue “construido” por el ingeniero Jakub Krcin por orden de la familia Rosenberg. Estos lagos y canales eran considerados una auténtica obra de ingeniería para aquella época y un importante hito que cambió para siempre la historia y sobre todo la economía de la región. De hecho, este tipo, conocido como “el Regente”, es considerado uno de los personajes más importantes de la historia de Trebon. Es tan importante que la calle donde vivió hoy se llama Krcinova, la centenaria cervecería de la ciudad tomó el nombre en su honor (Bohemia Regent) y posee una estatua a la entrada del pueblo, justo enfrente del lago.

Durante el paseo, si nos fijamos un poco, podemos ver alguno de los sistemas que se utilizan para controlar el sistema de aguas de la laguna.

También se pasa por las piscifactorías donde se crían las tan famosas carpas de Trebon.

Ya en el pueblo nos topamos con la Svinenska Brana, una de las antiguas puertas de acceso a la ciudad, quizás la más bonita. A la derecha queda el vetusto edificio de la Cervecería Regente. Lo veremos más adelante.

Llegamos al centro del pueblo, la Plaza Masarik. Se trata de una gran plaza alargada rodeada de variopintas casas barrocas y renacentistas. Sin duda, una de las más bonitas de la República Checa.

Entre tantas coloridas fachadas destaca el Antiguo Ayuntamiento del siglo XVI, fácilmente reconocible por su torre del reloj. Se puede subir para ver la plaza desde sus 31 metros de altura, pero nosotros no lo hicimos. Otro edificio destacado es el que hoy ocupa el Hotel Bily Konicek, el cual se dice fue el primer edificio renacentista de la plaza (siglo XVI)

Aparte de esto, también adornan la plaza una columna de la peste del siglo XVIII y una fuente renacentista.

Callejeando un poco más hacia el norte de la plaza podemos ver un montón de pintorescas callejuelas y casitas hasta llegar a la Iglesia de St Giles, la principal de la ciudad, que además está anexa a un Monasterio Agustino. Es de estilo gótico y tiene una importante colección de esculturas y pinturas de la Edad Media. Sin embargo, lo más destacado es el altar, obra de un artista anónimo conocido como el Maestro de Trebon. La pena es que el original está en la Galería Nacional de Praga, lo que hay aquí es sólo una réplica. Por cierto, la entrada a la iglesia es gratuita. Abre de lunes a sábado de 9 a 19 y domingos de 9 a 18.

Volvemos de nuevo a la plaza, ya que en uno de sus laterales se encuentra el acceso al principal monumento de Trebon: su Castillo/Palacio renacentista. Como ya comentamos, este edificio nació como un castillo gótico, pero a comienzos del siglo XVI fue completamente remodelado para transformarlo en un palacio renacentista por orden de la familia Rosenberg, los cuales habían quedado maravillados en sus viajes a Italia y querían traer ese estilo italiano a su residencia.

El palacio es enorme, de hecho está formado por un conjunto de edificios. Aunque su exterior es bastante sencillo, su interior contiene un buen puñado de estancias bellamente decoradas.

Hay varios tours disponibles para conocer el castillo. Los más destacados son el llamado Interiores renacentistas de Rosenberg, que visita las estancias más importantes de la época renacentista, y el Suite privada Schwarzenberg, en el que se pueden ver las habitaciones privadas del siglo XIX de los Schwarzenberg la última familia que habitó el castillo. Nosotros hicimos el primero de ellos y merece mucho la pena.

El precio de cualquiera de estos tours ronda las 170 coronas (7€) y el horario es de 9:00 a 15:30 (hasta las 16:30 en verano). Normalmente cierra los lunes salvo julio y agosto, y en invierno permanece cerrado.

Además, el castillo alberga un museo llamado Casa de la Naturaleza sobre la historia y los paisajes de la región. El precio es de 70 coronas (3€) y los horarios y días de apertura varían mucho en función de la época del año, con lo que lo mejor es consultarlos en la web. Nosotros no lo visitamos.

https://www.zamek-trebon.cz/cs

Tras el castillo hay un enorme parque de acceso libre que antiguamente eran los jardines del palacio. Hoy en día es un bonito lugar donde locales y turistas pueden pasear y disfrutar de la naturaleza a dos pasos del pleno centro histórico.

Tras visitar el interior del castillo y dar un paseo por su recinto y alrededores volvemos a la plaza a descansar un rato. Los niños tomaron unos helados muy ricos y baratos y nosotros probamos un chocolate en una cafetería/chocolatería/pastelería con una pinta impresionante llamada Dum Marcipanu. Buenísimo pero de tamaño ridículo y carísimo.

Al final de la plaza podemos ver la Puerta Hradecka, una de las cuatro puertas de acceso a la ciudad antigua que se conservan. La atravesamos para llegar al Zlata Stoka o Canal Dorado, uno de los canales de agua medievales que atraviesa el pueblo No olvidéis dar una vuelta por aquí, ya que ofrece alguna de las imágenes más bonitas que se pueden disfrutar en Trebon.

Paseando por el canal llegamos de nuevo a la entrada del pueblo, justo a las espaldas de la Cervecería Bohemia Regent. Realmente es un edificio industrial, pero aun así tiene un toque fotogénico bastante chulo. Esta cervecería es famosa por ser una de las más antiguas del mundo (1379), y por fabricar la que se dice es una de las mejores cervezas de Chequia, lo cual no es moco de pavo.

Aquí tenemos varias opciones. Hay una visita guiada de más o menos una hora por las instalaciones, pero nosotros habíamos leído opiniones dispares y decidimos no hacerla. Pero lo que sí recomendamos es pasar por la tienda a comprar alguna de sus cervezas o tomar algo en el restaurante Regent Gold si lo pilláis abierto para poner el broche de otro a un fantástico día en Trebon.

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